miércoles, 3 de mayo de 2017

Increíble: el planeta Tierra tiene dos lunas

Aunque no lo creas, la Luna no es el único satélite natural que tiene nuestro querido planeta Tierra. ¿Sorprendido? Nosotros también, definitivamente. Se trata del satélite 2006 RH120, ¿quieres saber más? Descúbrelo con nosotros.

Trece meses de fama
El asteroide descubierto en el año 2006 por el Catalina Sky Survey en Arizona es un satélite natural que orbita al rededor del Sol, pero cada 20 años aproximadamente lo hacer alrededor de la Tierra, durante trece meses. La última vez que el asteroide orbitó en la Tierra fue entre septiembre de 2006 y junio de 2007. Pero... ¿cómo es esto posible? Vamos a averiguar un poco más. 

¿Qué es una luna? Bueno, técnicamente una luna es un cuerpo celeste que orbita alrededor de otro, debido a la fuerza de gravedad que este ejerce. No hay un tamaño mínimo necesario para ser catalogado como luna, así que cualquier objeto del universo que se ubique en órbita con un planeta de forma natural puede ser considerado una luna. 
Es decir, la luna es nuestro satélite natural porque orbita a nuestro alrededor gracias a la fuerza de gravedad que ejercemos, de lo contrario sería simplemente un cuerpo celeste como los otros miles de millones que se encuentran en el universo. 

2006 RH120 orbita al rededor del Sol, pero cada 20 años y durante trece meses aproximadamente, entra dentro de la fuerza de gravedad que ejerce la Tierra y modifica su trayectoria, transformándose de forma temporaria en un satélite natural de la Tierra. 

La Tierra puede tener infinitas lunas
Las posibilidades de que un asteroide colisione con nuestra luna y se forme un nuevo y más grande satélite natural son pocas, pero existen. Eso tiene sentido y no debería sorprendernos demasiado. Sin embargo, lo más asombroso del descubrimiento es que, teóricamente, la Tierra podría tener una infinita cantidad de satélites. 

¿Todavía confundido? Los astrónomos sugieren que dada la inmensa cantidad de asteroides que flotan en todo nuestro Sistema Solar, las posibilidades de que uno entre dentro del campo gravitacional de la Tierra son relativamente altas. Es decir, eventualmente cualquier asteroide puede ponerse en órbita con la Tierra y convertirse en una luna. 
La clave está en entender que para ser luna no hace falta demasiado. Como mencionamos anteriormente, no hay un tamaño una masa mínima requerida para obtener el estatus de luna. Cualquier cosa que se ponga en órbita con la Tierra de forma natural, independientemente de su tamaño, podría ser considerado una luna. Asombroso, ¿no lo crees? 

Quizás los especialistas deberían poner algunos otros requisitos para ser satélite natural... ¡sino cualquier asteroide cutre puede quitarle protagonismo a la luna!

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