lunes, 19 de enero de 2015

6 Tópicos Para Romper Una Relación Intentando No Hacer Daño

Terminar con una relación siempre es un episodio vital y complicado cuyas consecuencias pueden ser más o menos traumáticas pero, como ya te hemos explicado alguna vez en Código Nuevo, nunca han matado a nadie.

De acuerdo, el mal de amores es un proceso doloroso por el que todos pasaremos alguna vez, y cuando te dejan hay que afrontarlo con serenidad, comprensión y tratando de no perder la dignidad por el camino.

Y aunque que te dejen es una putada, dejar tampoco es fácil. Para llevar a cabo tan delicada operación, tratando de dejar las menores cicatrices posibles y sin destrozar demasiado el corazón de la otra persona -si es que merece tal trato-, el ser humano ha inventado una larga retahíla de excusas, algunas de las cuales son ya auténticos clásicos. Son lugares comunes, tópicos universales que todos reconocemos y que no morirán nunca.

“Esta relación me absorbe demasiado”
Vayamos por partes: ¿De qué estamos hablando, de una relación sentimental o de una aspiradora? ¿Desde cuándo las relaciones absorben? Además, precisamente muchas parejas funcionan mejor gracias a la habilidad de “absorber” determinadas partes del cuerpo del otro, por parte de uno o ambos de sus componentes. Vale, el significado del verbo absorber en este caso es otro…

“Ya no me haces caso”
Este argumento es el opuesto al anterior, algo así como su viceversa. Lo más difícil en la pareja, al juzgar por estas dos últimas excusas, es encontrar ese punto medio entre el exceso de atención (llamado “absorción”) y la falta de esta.

“Te quiero, pero como un amigo o un hermano”
Esta es la auténtica bomba atómica de las excusas. Sus consecuencias son realmente devastadoras, y con efecto retroactivo. ¿Esa persona por la que tú te bebías los vientos te vio siempre como un simple amigo, un camarada, un colega? En ese caso, no se le puede negar que interpretó muy bien el papel de pareja enamorada y feliz.

Por otra parte, ¿puede haber algo más retorcido que querer a tu pareja como a un hermano o hermana? Quizás alguien aquí necesite un buen psiquiatra, ¿no?

“No quiero hacerte daño”
He aquí el salvador. Para rebatir esta excusa, podríamos entrar en una discusión filosófica en toda regla, a nivel del mismísimo Platón. No quieres hacerme daño, pero me dejas -si no quieres hacerme daño, y yo quiero seguir contigo, ¿por qué me dejas, si sabes que eso me hará daño?- Vaya, que esta excusa suena muy bien poéticamente hablando, pero a efectos prácticos es una tontería como un templo y no tiene ningún sentido.

“Necesito echarte de menos un tiempo para saber si todavía te quiero”
Si te dicen esto, da por hecho que la cosa está totalmente jodida. Ese “echarte de menos” es sinónimo de querer perderte de vista, y lo más probable es que sea indefinidamente. Además, en ese tiempo en que tu pareja pretende echarte de menos, seguro que conocerá a alguien, y a ese o a esa no le querrá echar para nada de menos.

“No nos parecemos en nada”
Ahora va a resultar que para que una pareja funcione sus componentes deben ser genéticamente idénticos: tener los mismos gustos y aficiones, las mismas ideas y hasta el mismo color de ojos. Precisamente, en la variedad está el gusto, y la diferencia entre dos personas no hace sino más interesante la relación. Vale que a veces hay diferencias que son insalvables, pero esas parejas que se comportan prácticamente de forma sincronizada pueden resultar bastante insoportables.

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